[-¡¡GRRROOOOWARRRRRR!!
Rugió el cielo. Con todo lo que tenía intentó ahogarnos. Tanto viento, volando palmeras. Tanto ruido, metiéndonos miedo. Tanta agua, obligandonos a permanecer a flote.
-¡WAARRR-WARRR-GROAWRRRRR!
Como si nos contara hasta tres. Le gusta rugirnos entrecortado, como si le diera más importancia. Tenemos miedo. Todo empieza a undirse. Se vuelve tan pesado, los zapatos estorban, los pantalones nos apricionan y empiezas a no poderte mover. Ahora ya sabes que has de dejar de respirar lentamente y no lo intentarás jamás.
-¡¡PIAJJJJHHH!!
Está encantado por ese nuevo pensamiento. Celebra triunfal que nos demos cuenta que el camino es por allí. Y lo vemos tan claro, el agua empieza a desender. Son tan sólo riachuelos que quieren desbordarse, reclamar todo como suyo. Sentirse tranquilos.
-Ah... Es así. -Pensamos todos.
-No entiendes ni una mierda.
¡¡GRRROOOOWARRRRRR!!
Y ruge, se desata y nos ahogamos de nuevo. Esta maldita lluvia no se piensa calmar. Ruge, llora, patalea, toma un poco de aire y vuelve a empezar; nos enfría con truenos, azotando las ventanas, gritando que ella siempre va a estar aquí. Y nos seguimos ahogando.]
Él: -¿Cuándo empezaste a ser quien eres ahora?
Yo: – … No me preguntes eso cuando me siento una mierda.
[ Y la lluvia arrecia de nuevo.]







16/08/11 at 19:00
“Tanta agua, obligándonos a permanecer a flote”. Y que no nos pregunten nada. Nada. Que no nos pregunten nada. Cuando nos sentimos. Como una. Mierda.