Mi hermano menor.

Mi hermano menor tiene 6 años, es pequeño y no habla [si puede evitarlo]. Su mirada es muy expresiva y se le da muy bien darse a entender usando unos cuantos gestos.  Es muy juegueton y cariñoso cuando sabe que mamá está de buenas, es el “camarada” inseparable de mi hermano mayor y, como es lógico, mi rival indiscutible durante todo el día. Es adoptado, pero muchas veces nos vemos en la necesidad de decir que la adoptada soy yo, ya que él tiene más rasgos familiares y le molesta enormemente que le recuerden esa situación.

Mi hermano menor sale corriendo hacia la puerta cada que escucha sonar el teléfono, pues él lo asocia con la llegada de papá. Es increíblemente obediente con él, capaz de dejar que lo sapeé toda la tarde con tal de demostrar que es “niño grande” y que le interesa la plática de adultos.

Mi hermano menor, por ser el menor, es consentido y alegre. Es imposible no verlo con dulzura e intentar acariciarlo. Hemos tenido experiencias embarazosas [para él] gracias a eso. En unas vacasiones nos ofrecieron dinero con tal de dejar que se tomaran una foto con mi hermanito. Todo un éxito el enano.

Mi hermano menor, por ser el menor, fue ganador del favoritismo maternal y paternal. Tiene su propia cama, sus propios juguetes, un plato excluso para su uso y siempre tiene permiso de salir a jugar con sus amigos. Pero, como buen hermano menor, lo que a él le gusta no son exactamente sus cosas, prefiere lo de sus hermanos mayores. Osea yo. Se duerme siempre en mi cama [y pelea por mi almohada], toma sin permiso mis juguetes, si le apetece come de mi plato e incluso socialisa más con mis amigos.

Mi hermano menor y yo tenemos pocas cosas en común, pero esas pocas nos marcan como los seres que somos. Por ser chiquito se asusta mucho cuando ve mucha gente, teme perderse entre la múltitud y se acurruca en el primer espacio libre que encuentra. Es claustrofóbico. Como yo.  Cuando la comida llega tener verduras y mi mamá las revuelve con  lo demás [apropósito para que tengamos que comerlas], mi hermano menor simplemente espulga su comida antes de probar bocado. Puede tardar 3 horas completas con un simple guisado. De nuevo, como yo.

Mi hermano menor no asiste a la escuela, y eso le parece perfecto. Apesar de que mi familia y yo hemos tratado de educarlo en casa, eso a él sencillamente le hes indiferente. Aunque si algo debo decir en su defensa, es que es de vital importancia para él aprender alemán. Dicen que el Cazador de Tejón habla alemán.

Mis hermanos y yo somos fanáticos de las palomitas de maíz caseras, perdimos el gusto por las que tienen mantequilla o exceso de sal, así que nos vimos en la necesidad de aprender a hacerlas nosotros mismos. Mamá nos compró una olla especial para ese uso y con el tiempo hemos ido mejorando la técnica. El enano se come las que caen al suelo, por si se lo preguntan.

Además de palomitas de maíz, a mis hermanos y a mí nos gusta comprar bolsas de cacahuates surtidos. Para el mayor los cacahuates sin cáscara con sal. Para mí los que tienen cáscara y las pepítas. Para el menor… bueno, a él no lo dejan comer eso, pero le gusta creer que de ser posíble, para él serían las pepítas.

A mi hermano mayor le gusta sacar el estrés en dósis diarias de ejercício. Todos los domingos saca su bicicleta de carreras y se lleva a mi hermano menor en una cangurera. A mi hermano mayor le gusta sentir que cada vez es más fuerte y resistente con su bicicleta. A mi hermano menor sólo le gusta sentir el aire en sus orejas. Pero no hay nadie que le gane en correr. Simplemente vuela.

Mis hermanos y yo, en nuetra tierna juventud, fuimos rubios de pies a cabeza. Teniamos ademas “risitos de oro” que cuidabamos con aquel famoso champú. Y nuestros ojos… qué se puede decir. El mayor los tiene verde azabache [y cambian de color según lo que coma]. Los mios son almendra [y cambian según la posición del sol]. Pero el menor… ¡es increíble! Tiene un bonito color almendra, aunque con un pequeño halo verde… el muy maldito.

Cuando mi hermano menor tenía alrededor de dos años, un Akita lo mordió violentamente en su costado derecho. El Akita sólo estaba aburrido. Pasó una semana escondiendose bajo mi cama pues se asustaba con cualquier sonido fuerte. Tuvieron que operarlo, se le había formado una bola del tamaño de un limón en su herida. Y aunque actualmente le llamamos con cariño “su pequeña alcancía”, mamá no puede hablar de eso sin que se le quiebre la voz al hablar y se formen pequeñas lágrimas en sus ojos. Estaba con ella cuando lo mordieron.

Aún no consigo descubrir por qué los padres dejan que los hijos mayores escojamos el nombre para el nuevo hermanito. Supongo que para que sea menos el poder de los celos. O para que, cuando haya visitas, nosotros podamos decir a gritos, reclamando atención “-Se llama Pooky… y se lo puse yo-“.

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Acerca de Akira


4 responses to “Mi hermano menor.

  • Lizzy

    ¡¿cuando serà el buen dìa para charlar?!
    Por cierto, me encanta lo de Pooky

    Salu2

  • shivak

    Me encantó lo de la comida, pues se que es verdad…
    Y para fortuna tuya, siempre me asusta tu hermano favorito, asi que por lo menos conmigo no socializa jeje
    XD

  • cecia

    jajaja no ma esta muy bueno!!!

  • Clau*

    Pooky!!! has influido en mi vida sin darme cuenta… tengo una pooky q agradece tus letras 🙂

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