Tarde de truenos.

[-¡¡GRRROOOOWARRRRRR!!

Rugió el cielo. Con todo lo que tenía intentó ahogarnos. Tanto viento, volando palmeras. Tanto ruido, metiéndonos miedo. Tanta agua, obligandonos a permanecer a flote.

-¡WAARRR-WARRR-GROAWRRRRR!

Como si nos contara hasta tres. Le gusta rugirnos entrecortado, como si le diera más importancia. Tenemos miedo. Todo empieza a undirse. Se vuelve tan pesado, los zapatos estorban, los pantalones nos apricionan y empiezas a no poderte mover. Ahora ya sabes que has de dejar de respirar lentamente y no lo intentarás jamás.

-¡¡PIAJJJJHHH!!

Está encantado por ese nuevo pensamiento. Celebra triunfal que nos demos cuenta que el camino es por allí. Y lo vemos tan claro, el agua empieza a desender. Son tan sólo riachuelos que quieren desbordarse, reclamar todo como suyo. Sentirse tranquilos.

-Ah… Es así. -Pensamos todos.

-No entiendes ni una mierda.

¡¡GRRROOOOWARRRRRR!!

Y ruge, se desata y nos ahogamos de nuevo. Esta maldita lluvia no se piensa calmar. Ruge, llora, patalea, toma un poco de aire y vuelve a empezar; nos enfría con truenos, azotando las ventanas, gritando que ella siempre va a estar aquí. Y nos seguimos ahogando.]

 

Él: -¿Cuándo empezaste a ser quien eres ahora?

Yo: – … No me preguntes eso cuando me siento una mierda.

 

[ Y la lluvia arrecia de nuevo.]

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Había una vez un muchacho tan mentiroso…

Había una vez un muchacho tan mentiroso, que cuando le pregunté que si era feliz, ni él se creyó.

Y había una vez, dos veces, tres. Y él seguía siendo mentiroso. Porque era más cómodo mentir que decir la verdad. “Para qué.” Me decía, si de todos modos me regalan cosas feas en los cumpleaños. “Para qué.” Repetía, si no importa la edad que tengo. “Para qué.” Resongaba, si a nadie le importa.

Y de casualidad a veces decía la verdad, tan susurrada entre paréntesis que la mayoría no se daba cuenta. Y me decía: ¿Lo vez? La gente sólo quiere escucharme decir mentiras.

Y miente porque intenta ver una realidad no tan sincera. No tan [tan-tan] predecible. Y a los demás nos encantaba que lo hiciera. Que dijera como premisa en sus presentaciones “No creas nada de lo que voy a decirte.” Que finjiera autísmo causado por un rayo. Que, cínicamente, se echara pestes y no esperara una ovación.

Y a mi me alegraba cuando me decía que no quería ser adulto, que le asustaba ser responsable, que algún día «cuando sea niño» nos largaríamos a Nunca Jamás con Peter Pan.

Así que, había una vez un muchacho tan mentiroso, que cuando le pregunté si alguna vez me había mentido, ni él se creyó. Porque mentir es más cómodo que decir la verdad.


Porque así lo pidieron los fans…

Este es, me parece, el post más ridículo que he hecho hasta ahora… pero aquí va:

“Cómo conquistar a Akira H.”

Me gusta caminar, vagar por todos lados y me entusiasma conocer lugares nuevos. Sólo dime “hey! quiero que veas esto” y arrastradme a una banquita del parque. Me harás feliz.

¿Qué hay mejor que una persona espontánea? Juguemos un rato, recita trabalenguas, actuemos mímica, vemos quien hace origami más rápido… ¿ahora que hacemos? tu decides, yo te sigo.

A veces para llamar mi atención es necesario intimidarme con lo que sabes y haces. Es estimulante conocer personas que hacen diferentes actividades por gusto. Como ser lector, escritor, editor, cocinero, músico, relojero, ingeniero, físico, matemático, astrólogo, pintor, dibujante, médico… además de dominar más de tres idiomas. Con todo eso, es más que obvio que llamaras mi atención y mi respeto.

Y ya que mencionamos los idiomas… es un gusto particular que tengo. Digo, tampoco quiero un políglota, pero me gustan las personas que se interesan por estas cosas.

¡¡Hazme reír!! Según la basura de los horóscopos, los sagitario somos personas que nos gusta reír bastante y que nos gusta ser libres y que adoramos viajar mucho y que nos gusta el aire libre y que los deportes extremos y bla bla bla… [que de los que mencioné sólo el último no me atrae tanto, en cuanto a los demás, ¿a quién no? todos disfrutamos de ese tipo de cosas, pero bueno..]

Y por último… (suspiro largo). Es sólo una constatación de los hechos, pues  el “prototipo de mi hombre perfecto” va así: Mmh… pues… sería alto, delgado, con manos huesudas, cabello liso y negro y usaría lentes de fondo de botella… Unos pantalones de vestir con tirantes y camisa con mangas arremangadas y mirada intimidante y sonrisa sensual… Mmh… Y pálido como un muñeco de Tim Burton.

¡Oh! Casi lo olvido. Como todo hombre regala flores, me procuré unas favoritas -para evitar las típicas rosas-.  Mis favoritas son los cempasúchil.


Y ¿Cómo está tu hermano?

Nos habíamos tomado el día libre par ir a caminar. Lo cierto era que a mi me encantaba estar a su lado y sabía que a él también le gustaba porque yo no hablaba a menos que me preguntara algo en concreto. Nos gustaba nuestro silencio mutuo.

Y después de caminar horas sin rumbo fijo, me tomó por el puño de la sudadera. En silencio me pidió que nos detuvieramos. Nos sentamos en una banca de un parque escondido y finjimos ver con interés a los pajaritos comer.

-Y ¿Cómo está tu hermano? -dijo. Tuvo que preguntarme a fuerza de hacerme hablar pues el silencio ya empezaba a molestarle.Sin embargo había tardado mucho en encontrar más de tres palabras coherentes para entablar conversación.

-Pues me parece que bien. Últimamente habla mucho. -dije, después de pensarmelo un rato.- Hacía mucho que no hablábamos tanto -añadí al ver que no decía nada- Claro que eso ya lo sabes. Además que ha tenido varias consideraciones respecto a mi horario de sueño. Antes nunca coincidimos, cuando él dormía, yo estaba muy despierta leyendo, y cuando yo por fin podía dormir él se despertaba y se estaba muy ocupado en sus asuntos.

-¿Qué te dice?

-La mayoría son cosas sin mucha importancia. Que ha estado jugando fútbol con sus amigos, que si fulano no le ha hecho caso y ha dado un mal pase, que si le gustan los tamales de verde, que ha estado intentando bajarle el volumen a la tele y no encuentra el control, que se ha dormido con los pantalones de mezclilla puestos y le han dejado una marca en las piernas, que tiene miedo de ahogarse en la alberca. Es incoherente.

Hice una pausa, él parecía reflexionar, y preguntó:

-¿Ya no le cierran la puerta con llave?

-Pues no. -contesté, y pensé unos momentos- La verdad es que hace años que no hacen eso. Mi abuela nos había contado que ella encerraba a mis tíos por la noche, cuando eran niños, porque una vez se habían salido a la calle y habían corrido tras ellos. Nos asustó un poco, la verdad. Recuerdas que incluso bendijeron la casa.

-Si, pero eso fue antes de que se mudaran. De nuevo. – dijo.

-Pues si. Claro, ahora que lo pienso, ya ha empezado a hacer lo mismo, sólo que ahora no podemos echarle llave a su puerta porque, el muy bruto, la ha roto de una patada y aun no se la reemplazan. Supongo que por eso, de vez en cuando, lo veo de pie en la puerta de mi habitación. Entonces es cuando me platica todo eso que te he mencionado.

Giré la cabeza para poder mirarlo de reojo, pero en seguida lo miré directamente a los ojos pues estaba haciendo muecas y él sólo hacía muecas cuando yo decía algo que no le gustaba.

-Entonces si se levanta en la noche. -dijo- Porque tu sigues sin poderte dormir antes de las tres de la madrugada y tener ochenta páginas leídas. ¿No has intentado despertarlo en vez de contestarle?

-No, claro que no. Ya sabes, que dicen, que es malo despertar a los sonámbulos.


Yo no…

Esque yo no quiero una vida junto a tí, yo sólo quiero vivir enamorada y escribir de tí. Quiero soñarte tal cual eres en mis recuerdos: callado, tímido, posesivo, astuto, pero sobre todo terrorífico con tus sensuales ojos. Quiero suspirar profundo al pensar en tus modos tan correctos, tu acento perfecto en tu forma de hablar, en tus manos de pianista -siempre de pianista-, y en tu cabello tinta, tus ojos zafiro.

Esque yo no quiero vivir con miedo imaginando qué es lo que piensas de mí, que opinas de mis hábitos y mi forma de vestir. No quiero preocuparme por cada uno de tus movimientos, no quiero tener celos del viento, y… tampoco quiero saber tus sentimientos. Porque se que no me amas, ni yo te amo, yo sólo tengo una imágen de ti en mis recuerdos y yo he de ser un fantasma en tus pensamientos. Porque yo sólo soy alguien que te confirmó la existencia de la amistad (en tu soledad) pero no me ves como nada más.

Pero te quiero, te he querido siempre y me ha ilusionado verte. Y sigo esperando el día en que huyan tus mentiras y me digas “Te quiero tanto, Akira”. Porque una chica tiene derecho a soñar cosas imposibles, ¿cierto? Con todo y asi, quiero que seas feliz, porque… yo sólo escribo por tí.


Llamada.

A C.R.N.T., inspiración de mi blog.

-¿Bueno?

-Gané. Si no te molesta , prefiero la cremación. No es necesario que organices un velorio completo con misas y rezos, sólo tienes que avisarles a quienes creas conveniente. A la prensa avisales después de que me hayas cremado, no quiero que estén importunandote con niñerías. Recuerda que los originales de mis novelas junto con las escrituras estarán en una caja fuerte debajo el árbol de Deidre. Las escrituras de la casa estan a tu nombre, lo sabes, ya sabia que asi pasaría, así que por eso no tienes que preocuparte. Ah, la contraseña es tu cumpleaños (sí, para que la recuerdes). Mmh… puedes subastar si quieres las fotos que tengo con Anne Rice en su cumpleaños, las de Stephen King en mi firma de autógrafos y las de Patrick Rottfuss. ¡Ah! y el video que éste me envió en agradecimiento por la vez que tocamos en piano su canción de Sir Savien. Si no te molesta me gustaría que conservaras mi biblioteca intacta, sabes que muchos son los que guardaba desde que te conocí más unos cuantos que fueron regalados y mis tesoros (sí, los que me regaló tu papá). Si te preguntan las editoriales si quieres hacer una re-edición de mis novelas diles que no, que no es necesario hacer más publicidad porque mis libros se venden muy bien. Y amenazalos que, además de tí, nadie más tiene permiso de hacer una biografía mia. Jaja, sabes cuánto me gusta cómo escribes. Espero también puedas conservar mi ukulele, para entonces ya estará un poquito viejo pero su sonido aún será hermoso. Y creo que es todo, por lo demás no hay necesidad de preocuparse, eres un excelente cocinero así que de inanición no morirás. Ah…  Te habia prometido encontrar a alguien que sea capas de cuidarte cuando ya no esté, ¿cierto?… Casi lo olvidaba. Bueno, supongo que aun tengo un poco de tiempo para buscarla. Te prometo dar lo mejor de mi en ello.

-¿Cuánto tiempo hiciste?

-Un minuto, cinco segundos. Como dije, gané.

-Mmh… el que hayas armado el cubo rubik más rápido que yo una sola vez no quiere decir que hayas ganado. Podría pedirte la revancha.

-Oh, vamos. ¿Es que no puedes admitir que moriré primero que tú?

-Odio que hables así.

-Te quiero.

-Lo sé. [cuelga]

¡¡¿Es que no puedes decir por una vez “También yo”?!!


Juego de pies.

Son las 7pm, la hora de mi felicidad. El salón de latín aun está medio vacío, entro sigilosa serpenteando entre las bancas. Tu lugar sigue vacío pero casi todo el equipo ha llegado ya: el john, brenda, mario… incluso el briago que entra cada mes y le jura a los santos que no lo volverá a hacer. Me siento impaciente, porque ¡quiero verte! Y mi corazón bombea más rápido y siento calosfrios de sólo imaginarte. Entonces escucho tu voz a lo lejos.  ¿Qué son los dioses romanos junto a ti? El limbo entero ardería en celos al verte caminar con ese porte tan tuyo. Y me miras, sonríes, me derrito. No es que sea Miss Positivismo pero tu sonrisa ilumina el salón de latín hoy. Y por gracia de Júpiter te sientas a mi lado, ¡te ves tan emocionado! Mi cabeza da vueltas, emocionada, esperanzada, cuando de tus labios se escapa: ¡Oh, qué contento estoy de verte!.

¿Estoy conciente? ¡Mi mente no miente! Mi pequeño corazón de pajarito arremete con su aleteo su jaula.

Pero nadie parece notarlo [que de ti me he enamorado]. Y me calmo, empezamos. “La literatura latina es una copia de la griega. Vamos a separarlo en dos partes, qué tal. Poesía-Prosa”. Un suave cosquilleo en mi pie derecho, alucino. “En la poesía encontramos el lado humanista, como son el teatro, las novelas, líricas sentimentalistas…”-y hormiguea cada vez más mi pie… ¿será que no lo esté imaginando?- “… por que la prosa es lo que no tiene rima, por eso clasificamos el estudio de ese lado, mientras que… “- mientras que no puedo aguantar más la curiosidad y miro hacia abajo. Tu pie está jugando con los míos tiernamente. Son sólo caricias que despiertan mis sentidos. ¿Te das cuenta de lo que haces? Te miro a los ojos, no puedo creer que me estés coqueteando. Me miras, te sorprende, rubor pincelado retoca tu cara y dices: ¿Te molesto?

¡Por Júpiter y Venus, no!

“-Ahh… no.” Los dioses quieran que pudiera decirte lo que siento y no sólo esos débiles tartamudeos. Pero es ahora o nunca. Aunque no pueda hablarte sin tartamudear quiero que sepas mis sentimientos. Y respondo suavemente tu coqueteo con mi pie.

Pero no eres tu quien responde.

-¡Oh, lo siento! ¿Te pegue con mis pies, de nuevo? De verdad lo siento, tengo que quitarme esa costumbre de estirar los pies bajo la mesa.- Y sonríe, inocente.

La clase termina antes de que pueda darme cuenta que no eras tu. Claro, cuando preguntas que si me molestas te referías a que si me estorbabas la vista al pizarrón. Claro, claro…